Roxana Tafur Calle*

La Guerra Fría no es solo uno de los hitos de la historia mundial contemporánea, sino que representa también el escenario en que se tejieron y empezaron a desplegarse las posiciones que explican el comportamiento de los diversos actores internacionales en la actualidad. Lo dicho ha motivado la elaboración de diversos estudios sobre la Guerra Fría y sus implicancias. Entre estos, se encuentra el texto de Javier Alcalde Cardoza, Después de la Guerra Fría, Introducción a la Dinámica del Orden Internacional (1815-2013).

En la introducción del texto, Alcalde afirma que la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) se produjo cuando el estudio de las Relaciones internacionales no contaba aún con el marco conceptual suficiente para explicar lo que representaba dicho acontecimiento. Definiciones como sistema internacional y orden internacional -sobre todo la segunda- son abordadas por el autor a lo largo de los cuatro capítulos que constituyen el texto, con el claro propósito de evidenciar y adecuar al orden internacional como una herramienta conceptual desde la cual clasificar los alcances de la Guerra Fría en nuestros días.

El primer capítulo (denominado, Teoría y Análisis), inicia con un breve ejercicio de análisis acerca de la implosión de la Unión Soviética desde el concepto del sistema internacional, para luego concluir que esta no es la herramienta conceptual apropiada e introducir la perspectiva del orden internacional, postulada por Hedley Bull. La utilidad de este concepto, indica Alcalde, se encuentra en que permite distinguir los elementos que están cambiando, como pueden ser ciertas normas y arreglos, aunque no se hagan evidentes cambios sustanciales en los principales actores o procesos del sistema.

En  el capítulo segundo (titulado, Historia), el autor realiza una breve revisión histórica de los órdenes internacionales anteriores al de la Guerra Fría. Presenta tres periodos: el Concierto de Europa (1815-1854), de la Guerra de Crimea a la Emergencia de Alemania (1856-1914) y el fallido orden de Versalles (1919-1939). La división es  un aporte notable, debido a que permite advertir tres ideas base. Primero, que en el marco del Concierto de Europa, apareció el tutelaje de las grandes potencias a los Estados menores europeos, lo que constituyó un medio para prevenir la guerra entre las potencias. Segundo, se presta atención a posiciones como la de Mearsherimer que permiten explicar que, en el orden internacional, se configuran comportamientos interesados por parte de cada una de las grandes potencias. Y tercero, se resalta la aparición de actores extra-europeos como Estados Unidos y Japón, con especial atención en el papel desplegado por la potencia norteamericana en el marco de la Sociedad de Naciones.

No obstante, el mayor aporte del texto se encuentra en el tercer capítulo, dedicado íntegramente a la Guerra Fría (1945-1991). Aquí se introducen y definen figuras como el regionalismo y la hegemonía. El resultado, del análisis de Alcalde, es que dichos elementos propiciaron un sistema de Estados de muy diversos grados de desarrollo. El equilibrio del poder de la Guerra Fría había tomado entonces, mucho del regionalismo, de la declinación de la influencia europea, el surgimiento de los EEUU y la sucesión de alianzas regionales. Por otro lado, el autor afirma, asimismo, que entre 1945 y 1991, se produjo un reacomodo y transformación de la economía norteamericana, que fue debilitando su liderazgo, ya que aparecieron figuras como el G7, cuyos Estados empezaron a desarrollar el rol de potencias sub hegemónicas.

En el cuarto capítulo, (denominando, Después de la Guerra Fría) Alcalde cierra el texto haciendo referencia a la globalización, en el escenario de la década de los noventa, década marcada por los intercambios económicos a nivel mundial. A esto se sumó la globalización financiera y el nuevo mercado cambiario mundial de las grandes empresas multinacionales.

Finalmente, el autor concluye que hoy existe una pugna por un nuevo orden internacional. Es así que, si bien se han dado siete órdenes internacionales desde 1815, siendo los más importantes el Concierto de Europa (1815-1854) y el de la Guerra Fría (1945-1991) -los otros cinco fueron órdenes transitorios- y que la constante es que los órdenes duraderos aparecieron luego de grandes guerras, actualmente el orden internacional no responde a esa constante histórica, en tanto que los actores han tomado fuerza y se perfilan en una cada vez más amplia variedad de miembros como asociaciones internacionales, actores financieros, grandes ONG, asociaciones como la UNASUR y la Alianza del Pacífico, entre muchos otros. El orden internacional actual es, pues, una novedad histórica.

* Bachiller en Derecho y estudiante de la maestría de Antropología de la PUCP.